Capítulo 99 099

La habitación estaba en silencio, demasiado silencio, salvo por el tic-tac constante del reloj sobre la mesita de noche. Amelia yacía recostada de lado, con la mirada fija en el techo aunque la lámpara llevaba mucho rato apagada. Las sábanas enredadas alrededor de sus piernas le pesaban, asfixiantes...

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