Capítulo 123 Ojos ciegos, corazón ciego

Por la tarde, Evelyn condujo hasta la Mansión Thibodeaux.

Dino estaba sentado en la sala, tomando café. Cuando la vio entrar, dejó la taza y sonrió.

—Ya estás aquí. Ven, siéntate.

Evelyn se sentó frente a él. Dino le sirvió una taza de café y preguntó:

—¿Dónde está Andy? ¿Pensé que lo traerías h...

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