Capítulo 17 El principio de su ruina

No podía importarme menos lo que esos dos hicieran en ese rincón de la gala; eran como un par de moscas molestas. 

Un leve zumbido en mi bolso me hizo sonreír: el vehículo de mi abuelo estaba por ingresar al recinto. 

Sonreí, recordando la rabia y el desespero en los ojos de Dante hace unos moment...

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