Capítulo 19 El hijo que nunca existió

Sentía que el aire estaba atascado en mi garganta, provocándome arcadas.

Con las manos temblorosas, llamé a mi abogado. Contestó inmediatamente.

—¡Dante! ¡Por fin respondes! ¿Viste los documentos?

—¡¿De dónde carajos sacaste esto?! ¡Explícame qué significa!

—La defensa de Elena presentó esas pruebas...

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