Capítulo 168 168

Luego les hago un gesto con la cabeza a los hombres. Avanzan al unísono y la sujetan.

Sus ojos se abren de par en par cuando comprende lo que está pasando. Empieza a forcejear entre sus brazos.

—No, no, no puedes hacer esto. Isaak. ¡ISAAK!

—Llévenla a su habitación y enciérrenla ahí —les ordeno a...

Inicia sesión y continúa leyendo