Capítulo 76 76

Se le desencaja la mandíbula, se le ruborizan las mejillas, le tiembla el labio inferior. El gesto es tan inocente, tan honesto, que me toma por sorpresa.

—Para ti, quizá —dice por fin, sin ofrecer nada más.

Se da la vuelta y camina hacia la mesa antigua donde dejó sus libros. Los recoge, uno por ...

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