Capítulo 80 80

Es un discurso jodidamente impresionante, y por un segundo me deja tambaleándome. No es que deje que se note. Porque heredé mi cara de póker de mi padre, y él me destrozó hasta que me reconstruí a su imagen.

Giro despacio sobre mí mismo para encararla. Mi rostro es impasible. Ella se muerde el labi...

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