Capítulo 91 91

—Sí, kiska, te quería —gruñe, rozando con los labios mi cuello arqueado—. Quería tu maldito cuerpo. Quería las dulces delicias de tu coño. Y lo conseguí.

Lo miro a los ojos. Estamos a poco más de un centímetro. Casi puedo contar las pestañas que enmarcan su mirada. —Genial. Ya me tuviste. Así que, ...

Inicia sesión y continúa leyendo