Capítulo 459

Luna no dudó ni un segundo más. Empujó la puerta del coche y salió disparada como un conejo asustado.

No se molestó en arrancarse la cinta de la boca ni en quitarse la venda de los ojos. Una vez que tocó el suelo, se arrastró debajo del coche, usando manos y pies para moverse lo más rápido que pudo...

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