Capítulo 102: No eres débil

Braton

—Deja de moverte, Sophie— ordené con tono firme, pero ella seguía frenética y en pánico, sollozando y retorciéndose en la ducha mientras su adrenalina se disparaba y su respiración se mantenía errática.

La jalé con fuerza, sosteniendo su muñeca contra mi pecho y usando el otro brazo como pa...

Inicia sesión y continúa leyendo