CAPÍTULO 42 — SEDEQUÍAS VERDE

Ella está aquí.

Soy yo quien sostiene su cabello, ayudándola con los movimientos de vaivén de su boca en mi gran y grueso pene, sus manos atrapadas y las mías moviendo su cabello fuera de su cara, mientras la veo tragar todo lo mío. Palo.

—¡Oh! Flor… — gimo, antes de morderme los labios.

Al verla, c...

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