LA JAULA

Liz

Cerré la puerta de mi habitación con un golpe seco. No era un arrebato de furia, sino esa decepción sorda que te entumece los sentidos.

Me apoyé contra la madera y cerré los ojos, escuchando el silencio del pasillo. 

Richard seguía ahí fuera, probablemente convencido de que sus palabras ha...

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