LA TREGUA DE TERCIOPELO

Liz

El Mercedes Benz rojo brillaba bajo el sol con una insolencia que me revolvía el estómago. Roxanne estaba allí, impecable, con un traje sastre que gritaba poder y unos lentes oscuros que ocultaban cualquier rastro de humanidad.

— ¿Puedo pasar? —preguntó ella.

Su tono no era el de la cazadora que...

Inicia sesión y continúa leyendo