NUDO EN LA SANGRE

liz

El jardín, que hace apenas unos minutos era un santuario de flores y promesas, se transformó en la escena de un crimen emocional. 

Los invitados se dispersaban en un murmullo caótico, con miradas de lástima que quemaban la piel. Anya y yo nos movimos por instinto, interceptando a la gente, escol...

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