DESPUÉS DE LA TORMENTA

Liz

Esa tarde Richard y yo no hicimos algo especial para festejar el triunfo de aquel juicio que llevó tanto tiempo.

Aunque sentía en mi interior una gran alegría porque todo había salido a mi favor me sentía cansada, quizás agotada.

Lo único que hicimos fue comer pollo asado y subir a su habi...

Inicia sesión y continúa leyendo