Capítulo 40 OBEDIENTE

Ambos se durmieron en esa posición, envueltos en un aura de tranquilidad. Aarón estaba tan sereno que su mente se encontraba en blanco, sin pensar en nada ni en nadie, solo respirando esa esencia de paz. Sara despertó y notó que él seguía a su lado, escuchando su respiración apacible. No podía creer...

Inicia sesión y continúa leyendo