Capítulo 48 SOMETIENDOLA

Aarón apretó la mandíbula; sus facciones se endurecieron.

—No eres sumisa, te opones a todo lo que digo. No quiero matarte, Sara, pero me obligas a ser lo que no quiero ser.

De repente, el ambiente se tornó sofocante. El deseo y la violencia se mezclaron en el aire viciado de la habitación.

—Hazm...

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