Capítulo 16 DESPRECIADA

ALANA

El silencio al otro lado de la llamada se volvió denso, casi eléctrico. Podía escuchar la respiración pesada de Sebastián desde Niza.

—Estoy en la suite de invitados —continué, apoyando la espalda contra el borde del escritorio con una postura impecable—. Me dejaste plantada con lo...

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