Capítulo 18 MANUPULANDO

ALANA

La sonrisa helada volvió a asomarse en sus labios, y se inclinó un milímetro más, haciendo que su aliento cálido me quemara la piel.

—Especial o no, tu primera vez me pertenece por ley y por contrato. Y te aseguro, esposa… que me voy a encargar de que no la olvides jamás.

Abrí la ...

Inicia sesión y continúa leyendo