Capítulo 36 UNA JUGADA MAESTRA

ALANA

Su boca me acarició la piel con un beso deseoso, directo a la yugular, arrancándome un jadeo traidor que intenté absorber. Sus manos soltaron mis muñecas solo para deslizarse con violencia contenida bajo la tela de mi blusa. El contacto de sus dedos calientes sobre mi cintura envió ...

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