Capítulo 44 SENTIRSE UN PAYASO

SEBASTIAN

Apreté la mandíbula, tragándome el reclamo que se me agolpaba en la garganta. La conduje hasta el sofá de piel y la acomodé entre los cojines. Para disipar la tensión del ambiente, tomé una fruta del recipiente de cristal sobre la mesa de centro y me senté a su lado.

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