Capítulo 50 SIN EMBARAZO

ALANA

Se arrojó a sus brazos con una familiaridad hiriente, rodeándole el cuello. Ante mis propios ojos, se empinó sobre los tacones y le estampó un beso firme en los labios. Sebastián se quedó rígido un instante, tomado por sorpresa ante la muestra pública de afecto, pero no la apartó. Sus...

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