Capítulo 53 UN CORAZON PERVERSO

SAMARA

Alana no esperó a que la tensión estallara. Con una sonrisa gélida, acomodó el bolso sobre su antebrazo y avanzó hacia los ascensores privados, dejándonos a los dos en el centro del vestíbulo.

—Alana… —Gruñó Sebastián, amagando con seguirla, pero se detuvo apretando los puños con vi...

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