Capítulo 59 CASCARRABIA

ALANA

Estiré el brazo con determinación. Con un tirón seco y sin pestañear, me arranqué la cinta adhesiva y retiré la aguja de la vía intravenosa. Una gota gruesa de sangre brotó del dorso de mi mano, manchando la sábana blanca, pero ni siquiera sentí el pinchazo.

Me puse de pie. El piso v...

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