Capítulo 70 NO DEJANDO QUE SE ACERQUE

ALANA

El silencio sepulcral de la villa me recibió como un bálsamo helado. Crucé el recibidor con pasos autómatas, sosteniendo el bolso contra el vientre como si llevara en las manos un cristal a punto de estallar.

“Está con ella. Con su adorada Samara. Y por primera vez en mi vida, le agr...

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