Capítulo 71 UN CAPRICHO

SEBASTIÁN

El portazo resopló en la penumbra de la alcoba, dejando tras de sí el eco de su perfume y la gélida respuesta que me había soltado en la cara. Me quedé de pie en mitad de la habitación, observando la puerta cerrada con los puños apretados y la mandíbula contraída por la frustració...

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