Capítulo 79 EL CUMPLEAÑOS DEL PADRE

ALANA

Me mantuve inmóvil en el sillón de piel, entrelazando los dedos sobre mi regazo para resguardar la tenue curvatura de mi abdomen bajo el pliegue holgado de mi atuendo. La escudriñé en absoluto silencio durante tres segundos interminables.

—¿Acaso no me escuchaste? —insistió ella, alz...

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