Capítulo 16 ¡Lo odio!

Kenny Haper;

¡Dios ayúdame!

Me llevé la mano a la cara cuando el coche entró en la calle y desapareció de mi vista. Julieta no sólo consiguió avergonzarme, sino que también pudo haber enfadado a Edith.

—Edith, lo siento mucho —empecé a decir, sintiéndome ya débil—. Yo no...

—Kenny, detente —me sonri...

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