Hacia la vorágine del deseo

Sophia se detiene en el umbral del estudio de Alejandro, la pesada puerta chirriando al abrirse. El familiar aroma de pintura al óleo y trementina la golpea, mezclándose con el tenue aroma de sándalo de las velas que Alejandro insiste en encender mientras trabaja. La habitación está tenuemente ilumi...

Inicia sesión y continúa leyendo