Trece

NINA

Es curioso cómo funciona el destino. Esperaba que nunca volviéramos a cruzarnos. Pensé que sus amenazas eran prueba suficiente de que no estábamos destinados a llevarnos bien.

Suspiro, ¿por qué tiene que vivir a ocho horas de mi pequeño pueblo? Quiero decir, él sabía que vivo en los Estad...

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