Capítulo 119

Un cielo estrellado claro pero onírico apareció en la pared.

Ambos niños jadearon de asombro al unísono. Corrieron hacia la pared, extendiendo sus pequeñas manos para tocar los puntos de luz.

El resplandor pasó a través de sus dedos, proyectando sombras moteadas en el suelo.

—¡Esa es mi Osa Mayor...

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