Capítulo 228

El viento nocturno seguía soplando, pero el aire entre ellos adquirió de pronto una nitidez repentina, como si se condensara en un pequeño territorio cálido y sólido.

Allí, el puerto yacía en reposo pacífico. El acorazado montaba guardia.

Un mes después, bajo los radiantes reflectores del Centro J...

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