Capítulo 81

Finalmente, Lucius colocó la bufanda de seda junto a su almohada.

Sus movimientos eran torpes, casi desmañados, como si estuviera manejando un tesoro que no le pertenecía pero que no podía soportar soltar.

Bien entrada la noche, Lucius yacía en la cama, su conocida insomnio llegando justo a tiempo...

Inicia sesión y continúa leyendo