Capítulo 86

El coche se hundió en un silencio denso, asfixiante.

¿Qué podía ser más absurdo—más cruelmente irónico—que esto?

El pecho de Lucius se alzó bruscamente, una oleada violenta de rabia e incredulidad estallando en su interior.


En ese mismo momento, Seraphine cerró la última ventana cifrada en s...

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