Capítulo 378

Instantáneamente, la sonrisa se congeló en el rostro de Louisa, y la sangre en sus venas pareció helarse también.

Como un frente frío que apareció de la nada, llevándose toda la dulzura y felicidad.

Parecía que la paciencia de Adeline había llegado a su límite—había enviado a Teresa.

Teresa mirab...

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