Capítulo 495

Eran las nueve de la noche.

Un Rolls-Royce se detuvo frente a la entrada de un edificio abandonado, a medio terminar, en las afueras.

Aunque el coche no tenía adornos cromados llamativos ni siquiera un logotipo, cualquiera —incluso alguien que no supiera nada de autos— podía notar que valía una fo...

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