Capítulo 116

Las manos de Adeline se aferraban con fuerza a la barandilla mientras miraba fijamente el cielo nocturno, negro como la boca de un lobo.

El tiempo estaba lúgubre aquel día, no se veía ni una sola estrella.

El viento en el balcón era frío y le entumeció la cara enseguida. De pronto, Adeline se dio ...

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