Capítulo 170

El hotel era tan alto que había que estirar el cuello para ver la cima.

Los copos de nieve caían sobre sus ojos y se derretían en silencio.

Adeline se subió más la bufanda, ocultando tras ella la mitad del rostro.

—¡Papi, date prisa!

Una voz captó de inmediato la atención de Adeline.

La pequeña...

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