Capítulo 232

—Tienes razón —dijo Edward de repente.

Todos se quedaron congelados de sorpresa, excepto Alicia, que sintió una oleada de alegría en su interior. Ella lo sabía: ningún hombre podría aceptar que su mujer tuviera una relación ambigua con otro hombre.

—Edward, no te enojes. Lo importante es que Adeli...

Inicia sesión y continúa leyendo