Capítulo 38 Fuego y necesidad.

—¿Estás lista? —preguntó mientras yo salía de la habitación vistiendo su sudadera con capucha y una gorra en la cabeza y poniéndome sus zapatillas de deporte.

Me miró de pies a cabeza y sus ojos se iluminaron mientras sonreía, dándome esa mirada que siempre me pone nerviosa.

—Nunca supe que tambié...

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