Capítulo 145

Fuimos a una tiendita de postres increíble. Comí tanto que al final solté un eructo satisfecho.

Ceria también se frotaba la barriga con aire complacido, mirándome con seriedad.

—Entonces, señorita Blake, ¿quieres ir a relajarte un poco?

—¿A dónde? —miré el reloj—. Ya era medianoche.

—¿A estas ho...

Inicia sesión y continúa leyendo