Capítulo 23

Era el mismo lugar adonde Gabriel iba siempre para sus tratamientos, muy discreto.

—Señora Sinclair, qué suerte tiene. El señor Sinclair la trata tan bien—. La esteticista sabía cómo endulzarle el oído a una—lo típico en alguien del sector servicios.

—¿Por qué lo dices?—. De pronto me dieron ganas...

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