Capítulo 24

Al oír mi nombre, los chismes a mi alrededor se detienen en seco.

—Ember, ¡tenemos gustos tan parecidos! De hecho, yo también escogí este vestido hace rato—. Isabelle se acomoda a mi lado con calidez, como si no hubiera sido yo quien la abofeteó hasta hacerla llorar no hace mucho.

—Gabriel escogió...

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