Capítulo 25

Gabriel no respondió; solo me miró en silencio.

—Se está haciendo tarde. Deberíamos irnos.

Era un recordatorio que solo Gabriel y yo entendíamos: me estaba diciendo que no olvidara nuestro acuerdo. Y yo no tenía opción hasta que el investigador privado consiguiera pruebas concretas.

—Sí —respondí...

Inicia sesión y continúa leyendo