Capítulo 46

Tirada en la cama del hotel, con ese ligero olor a humedad, Ceria y yo no podíamos dormir, así que nos pusimos a platicar.

—Ember, ¿no crees que todo esto es un poco raro? —preguntó Ceria.

La verdad es que sí era extraño. Me quedé pensándolo en silencio. Dos familias que nunca se mantenían en cont...

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