Capítulo 54

Ceria suspiró, mirándome con preocupación.

—Parece que esta vez vas en serio.

No respondí; me quedé ahí sentada, pensando en silencio. Todavía no estaba segura de qué iba a hacer después.

Había que reconocérselo a Ceria: si algo era, era una mujer de acción. Al ver mi silencio, me jaló para ir a ...

Inicia sesión y continúa leyendo