Capítulo 73

—Ember, no te he visto en días. ¿Me extrañaste?

Estaba absorta en mis pensamientos cuando la puerta de mi oficina se abrió de golpe. Fruncí el ceño y levanté la vista: Víctor había entrado sin avisar.

—¿Qué haces aquí? —pregunté con naturalidad, mirando de reojo a Víctor.

—¿Qué? —La cara de Vícto...

Inicia sesión y continúa leyendo