Capítulo 92

—Ember, no me provoques.

Gabriel se acercó, alzó el brazo y lo apoyó en el archivero, acorralándome en ese pequeño espacio frente a él.

—¿Qué? ¿Estás enojado? —Extendí la mano y, de forma provocadora, le acomodé el cuello de la camisa a Gabriel, con una expresión juguetona.

—Ember, mis padres tod...

Inicia sesión y continúa leyendo