Capítulo 95

—¿Ember? —Víctor me miró con lástima.

Dios, ayúdame. Esos ojos de cachorro me hacían sentir como si yo fuera una especie de imbécil.

—¿Para quién es esa mirada de herido? ¡Si ni siquiera te he hecho nada! —miré a Víctor, impotente.

—Pero últimamente has estado tan fría conmigo —Víctor no lo solta...

Inicia sesión y continúa leyendo