Capítulo 120

En las calles desiertas de la madrugada, apenas había coches alrededor.

Michael pisó el acelerador a fondo, y el coche de lujo aceleró por la amplia carretera.

Diana se sentó en el asiento del pasajero, muy bien comportada, con la barbilla apoyada en su mano, apenas atreviéndose a respirar.

Pront...

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